Tus ojos alumbraron mi noche, tus manos calmaron mis temblores, la ironía se fue apaciguando al sentirte, la incredulidad se diluyó al oír "tenía ganas de verte".
*Si supieras que mi alma araña el silencio con sus ojos tratando de decir algo que las palabras nunca hubieran dicho mejor. Aquella mirada era el resumen de la noche posado en tus ojos con su frío de agosto, su viento transoceánico y mi miedo al mar de tus besos y de aquellas cosas que se hablaron.
Escazo de todo y de nada, se van realizando estos detalles que faltaban en un escenario de paredes sordas, de pasillos ajenos, de mirada fija en el mostrador de unos labios dispuestos a ser parte de tus besos, de caricias que borran cualquier cicatriz del pasado, de confesiones a destiempo, de abrazos con destino "mejor aquí que en ningún otro lado", de que quizá este sea el último detalle, el último misterio, pues es tarde quizá para mí, si tú no vienes y me invitas a seguir.
*Silvio Rodríguez
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