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Yo no necesito tiempo para saber cómo eres:
conocerse es el relámpago.
¿Quién te va a ti a conocer en lo que callas,
o en esas palabras con que lo callas?
El que te busque en la vida que estás viviendo,
no sabe mas que alusiones de ti,
pretextos donde te escondes.
Ir siguiéndote hacia atrás en lo que tú has hecho,
antes, sumar acción con sonrisa, años con nombres,
será ir perdiéndote. Yo no. Te conocí en la tormenta.
Te conocí, repentina,
en ese desgarramiento brutal de tiniebla y luz,
donde se revela el fondo que escapa al día y la noche.
Te vi, me has visto, y ahora, desnuda ya del equívoco,
de la historia, del pasado, tú, amazona en la centella,
palpitante de recién llegada sin esperarte,
eres tan antigua mía, te conozco tan de tiempo,
que en tu amor cierro los ojos, y camino sin errar, a ciegas,
sin pedir nada a esa luz lenta y segura
con que se conocen letras y formas
y se echan cuentas y se cree
que se ve quién eres tú, mi invisible.
[Pedro Salinas, La voz a ti debida [versos 388 a 424]]
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mayo 10, 2008
abril 16, 2008
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Sigue el mundo su rumbo como los raíles que duermen debajo de este parque mientras el panorama me lleva al otro lado de mi memoria, recuerdos a flor de piel. Sigue la rutina batiéndonos la vida y devorándonos los minutos con un pie clavado en el suelo. Sigue mi aliento congelado en tu nuca y mis besos en espera, palabras mudas y miradas que hablan, números rojos en la cuenta de las noches a tu lado. Sigue la primavera alterando nuestras almas, sigue ella por el desierto palpando sus detalles, sigue él en el abismo de sus secretos de sabor a hiel. Siguen ellos, los recién llegados suspendidos en la ciudad, tránsito neutro y corazón gélido. Sigue Luis creciendo en el vientre de su madre, sigue esa niña desnudándome el alma con su mirada, siguen tus manos dibujando círculos en mi vientre, siguen mis pasos inquietos debajo de la almohada, siguen los puntos suspensivos... todo sigue.
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abril 14, 2008
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abril convaleciente... mira a su presente en el espejo, primavera en las solapas, gotas de lluvia limpian las heridas, restos de polvo de una nube negra que tuvo por veleta un marzo amilanado, perdido y desorientado, corteza del ayer, luz en tus ojos, torbellino en el cuenco de tus manos, nube negra que se aleja... abril.
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