Hace días, semanas, meses que el tiempo marco un punto y aparte al septiembre febril que parió las huellas de tus caricias en mi piel, de tus besos almidonados y de una historia de escaparate.
Tiempo en que la calma se acomoda bajo mi almohada y mantenerme viva con tu silencio no duele.
Hace días, semanas, meses que mis ojos miran otro horizonte, espuma de sal a confesiones a destiempo, a sueños dibujados en el cristal de tu retina, arena en los bolsillos del corazón, paraísos desiertos, silueta de sombra en tu espalda…
Tiempo en que tu recuerdo no asalta mi memoria y de lejos solo queda el perfume a despedida con besos y guiño a una historia que echo raíces una tarde de abril.
Hace días, semanas, meses que mis cartas duermen junto a las tuyas, que tu foto continua su viaje eterno entre los libros, que las lágrimas secas frente al cristal de una foto acompaña a tarjetas y postales en la caja de cartón que escondes en el armario, sigo y resto.