julio 28, 2006

Para un servidor que apesar de todo aún conserva las ganas de compartir no sólo el desayuno sino estos días de frío de agosto.

El Desayuno
Me gustas cuando dices tonterías
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
"Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno."

{De Luis Alberto de la Cuenca}


Mi niño, pronto estaré allí

julio 26, 2006

Como en cierto momentos de la vida la pérdida del tiempo, del sentido, de las fuerzas ante la impotencia de una distancia que cruza charcos para refugiarme en los brazos de un consuelo, de lágrimas del recuerdo, del dolor de los que se quedan y de los que se van; compartiendo silencios, horas de calma, llamadas de teléfono, compartiendo el paso del tiempo desde nuestros asientos con la mirada fija al pasado que se rompe en añicos en cada recuerdo, nos quedamos...


Con el alma entre los pies

Con las pupilas rotas me desarmo
ante la insoportable espera del vaivén,
de las personas de miradas perdidas,
de la tristeza tatuada en sus rostros,
de pensamientos anémicos al tic tac de las manecillas del reloj

Y cuando tan imprevista hora llegue
nos cubriremos de lluvia de lágrimas
salpicadas de recuerdos y de ausencia de sonrisas

Ellos, cómplices del silencio
y del recuerdo que guarda su memoria
de algún tiempo no lejano del que
se despide ahora.